
Las Escrituras
Nuestros métodos y actividades, la totalidad del programa y ministerio, tienen el propósito de reflejar una aplicación directa de los principios de la Escrituras. Estamos comprometidos a la obediencia de la Palabra de Dios en la conducta de nuestras vidas personales y enseñanzas como un instituto, (I Juan 5:4 y Eclesiastés 12:14). Debemos rechazar cualquier función u obra que no de gloria a Dios.
La meta de la enseñanza que tenemos, es reflejar la gloria de Dios por la aplicación de las Escrituras a todas las áreas de nuestra vida.
El punto donde empezamos nuestro ministerio es Dios, no la actividad humana, (I Tesalonicenses 1:5, Tito 3:5, Efesios 2:1). El poder viene de Dios: por lo tanto, El debe ser el centro de todas nuestras actividades, la actividad del hombre no es el centro.

Dios
El punto donde empezamos nuestro ministerio es Dios, no la actividad humana, (I Tesalonicenses 1:5, Tito 3:5, Efesios 2:1). El poder viene de Dios: por lo tanto, El debe ser el centro de todas nuestras actividades, la actividad del hombre no es el centro.
Una relación personal con el Señor merece la más alta prioridad. El énfasis debe estar en “lo que somos” no en “lo que hacemos”. La parte que nos toca en la obra del Señor, es permanecer en Cristo, (Juan 15:1-5) para que haya cambio en nuestra vida se necesita tener una dependencia del Espíritu Santo (Gálatas 5:18, 22,23) y obedecer ambos, la enseñanza de la Palabra de Dios y dejar que el Espíritu de Dios sea nuestra guía.
Dios es el punto donde empezamos nuestro ministerio. Por lo cual, la oración y la dependencia de Dios, deben estar enfatizadas. Los planes y actividades serán inútiles y vacios sin la dirección, bendición y el poder de Dios.
La meta final y el objetivo de nuestro ministerio es el de hacer discípulos, no solo aquí en México, sino a todas las naciones, especialmente las naciones de habla hispana.

La Gran Comisión
Mateo 28:19-20, es el mandamiento de la Gran Comisión. Esta involucra: la de ir, la de bautizar y la de enseñar. Tenemos que tratar de lograr un balance de ministerio entre el “ir” y el “enseñar”. Es decir que tenemos que hacer todo lo posible entre “ir” (evangelizar) y “enseñar” (discipular). Debemos tener un balance notable entre ganar almas para el Señor y discipular a los santos. Ambos son mandamientos del Señor.
Generalmente, una persona se considera “discipulada” cuando está segura de su salvación. Ha hecho una confesión pública de su salvación a través del bautismo por inmersión; está usando sus dones espirituales en una iglesia local que enseña las doctrinas correctamente; está creciendo espiritualmente en el Señor; ha establecido una definida relación personal con el Señor y ha comprometido su vida para obedecer los principios de las Escrituras. La última meta de discipular es producir discípulos que sean capaces de discipular a otros cristianos en las profundas enseñanzas de la Palabra de Dios.
Aquí en el Instituto Bautista Independiente David, desde el director hasta cada miembro de la institución, estamos dedicados a llevar la Gran Comisión. Enseñando a los alumnos una variedad de pasajes con el propósito de ganar almas para la gloria de Dios. Además, enseñamos los métodos de predicar y enseñar la Biblia a otros cristianos haciendo discípulos que no sean cristianos superficiales, sino que lleguen a tener un conocimiento suficiente para poder crecer espiritualmente.
La obligación del instituto es entrenar formalmente a cada alumno en el evangelismo personal y también enseñarles profundamente las Sagradas Escrituras. Lo haremos con material y enseñanzas apropiadas y con programas de práctica (servicio).

Práctica
El compromiso de los alumnos no solamente es estudiar diligentemente, sino también mostrar crecimiento hacia la madurez. Con tal propósito, ellos pueden tener éxito discipulando a otros mientras estudian.
Creemos que las actividades prioritarias del Instituto y de sus alumnos son: Alabar (oraciones), educación, compañerismo y servicio (incluyendo el evangelismo), Hechos 2:41-47.
Creemos que en estos deben estar las funciones del ministerio del Instituto. No son la meta, ni el objetivo, pero si son la manera de Dios para lograr las metas y los objetivos.
Creemos en el concepto “pluralidad de liderazgo” en la dirección del Instituto, (Romanos 12:3-8, II Corintios 12:7-11). Los miembros del equipo incluirán: El Director, Director de academia, prefectos, cuerpo docente, miembros de la mesa directiva y pastores. Todos estos, deben tener los mismos objetivos y compartir la misma filosofía. El liderazgo del Instituto no descansa en una posición, sino en la actitud.
Dios ordeno lideres con el propósito de cuidar la grey, los alumnos deben sujetarse a los lideres, no deben seguir sus propios deseos, (Hebreos 13:7, I de Pedro 5:5, Romanos 13:1-7).
El propósito de esta institución es dirigir el proceso de desarrollo de sus alumnos, y encausarlos hacia los objetivos que Dios tiene para ellos; cultivando piedad en su carácter y en sus actitudes, (II Timoteo 3:17). El Instituto Bautista Independiente David, mantiene sus puertas abiertas a los alumnos que están dedicados a desarrollar su vida espiritual y a servir a Jesucristo a través de las iglesias locales Bautistas Fundamentales.