La palabra evangelio viene del griego εὐ (bien) αγγέλιον (mensaje); se puede traducir simplemente como “las buenas nuevas”. ¿A cuáles buenas nuevas nos referimos? Es la salvación de nuestros pecados obtenida por la vida, muerte, sepultura y resurrección de Cristo. La salvación no está en vivir una vida religiosa, o aderirse a una institución, o seguir algún método, sino que está en la persona de Cristo.
El sacrificio de Cristo en la cruz es lo unico que puede expiar nuestros pecados. Y se recibe exclusivamente por gracia por medio de la fe (Juan 14:6; Hechos 4:12; Efesios 2:8). Creemos que Cristo realizó la obra de redención de una vez por todas para todos los que se arrepienten y creen en él (Juan 3:16; Hebreos 9:26). Jesús hizo expiación al cumplir el santo requisito de la ley en su vida perfecta (Mateo 3:15) y satisfacer la ira de la condenación de nuestro pecado en su muerte en la cruz (Romanos 6:23; Gálatas 3:13). Fue sepultado y resucitó al tercer día según las Escrituras como prueba irrefutable y victoria sobre el pecado y la muerte (Romanos 4:25; 1 Corintios 15:54-57). La expiación de Cristo se aplica a todo el que abandona su propia justicia en arrepentimiento y descansa su fe en la obra terminada de Cristo. (Tito 3:5; 1 Timoteo 4:10).
El resultado de la propiciación para todos los que creen es que ya no hay condenación (Juan 3:16-19; Gálatas 3:13), el poder del pecado queda anulado (Hebreos 9:26), se concede la libertad de la esclavitud de la ley (Colosenses 2:14), se da la autoridad para ser hijos de Dios (Gálatas 4:3-5), el obstáculo del pecado es aniquilado y remisión es segura por su gracia (Efesios 1:7). Ahora Cristo ha resucitado para interceder siempre por nosotros ante el Padre (Hebreos 7:25). Llega a ser parte del cuerpo de creyentes llamado la Iglesia (Efesios 4:11-13).
La persona que recibe la salvación por medio de Cristo llega a ser una nueva creatura (2 Corintios 5:17) y empieza a seguir las pizadas de Jesús creciendo en obedencia (1 Juan 2:6). Está convencido por el Espiritu de que es pecador y lo confieza continuamente (1 Juan 1:8-9), llega a tener nuevas afectos (1 Juan 2:15-27), ama a Dios y a los hermanos en Cristo (1 Juan 4:21). Tal persona debe buscar una iglesia bíblica y congregarse (Hebeos 10:25).