Estimados hermanos en la fe:
El motivo de esta carta es invitarlo a considerar nuestro instituto.
Como Guadalajara es la segunda ciudad más grande de México y no había un Instituto Internado, empezamos uno en el año 1985. Desde entonces hemos enviado muchos graduados a todas partes de México predicando y enseñando la Palabra de Dios. Tratamos siempre de mantener contacto con los graduados y con mucha satisfacción podemos decir que la mayoría están haciendo un buen trabajo.
Ahora tenemos dos casas ubicadas en la colonia Sta. Margarita, calle Sta. Rosa 139-146. Hemos comprado un terreno más grande donde tenemos planes de construir edificios nuevos. Tenemos deseos no solamente de ampliar los edificios, sino también tener más profesores y ampliar nuestros estudios. Me da mucho ánimo al ver que los jóvenes están preparándose para el ministerio. Casi no puedo esperar el día cuando estaremos en nuestros nuevos edificios, y así podremos recibir a más jóvenes.
¿Fracasos? Es cierto que han venido a este Instituto jóvenes que no fueron llamados al ministerio y estos jóvenes fracasan. Ellos entran al Instituto con motivos como: escaparse de su casa, tener aventuras, o por otros motivos. Muchos jóvenes nunca aprendieron a poner sus deseos, cuerpos o vidas bajo la sujeción de Dios. Ellos no tienen dominio sobre la carne, la vieja naturaleza, y por esta razón tarde o temprano fracasan. Solamente los jóvenes que entran al Instituto con la certeza en su mente que quieren ser pastores u obreros cristianos, los que se sujetan a la autoridad que Dios puso encima de ellos, los que se entregan fielmente a los estudios, son los que logran el éxito que están buscando.
Nosotros los maestros, tenemos la obligación de desarrollar en usted el don que usted tiene. La obligación de usted es estudiar pacíficamente con los otros alumnos. Por que los alumnos vienen de diferentes partes de la Republica, los ranchos, los pueblos y las ciudades grandes. Ellos tienen una variedad de cultura y costumbres. Por esta razón el papel más difícil que los alumnos tienen es aprender a vivir pacíficamente con los demás.
Uno de los problemas más difíciles son los padres que no entienden el valor de estudiar la Palabra de Dios. La mayoría de ellos no pueden entender el llamado personal de Dios al ministerio. Por lo tanto, algunos de ellos han puesto pretextos, de cualquier tipo, para distraer la atención de los alumnos para llevarlos a casa. Así, los jóvenes han sufrido muchos fracasos. Esta es una de las razones por las cuales no dejamos regresar a los alumnos (as) a sus casa durante el primer semestre. Cada alumno debe aprender a madurar mental y espiritualmente.
Uno de los problemas más destructivos es el problema económico de la familia. La verdad es que siempre han tenido problemas económicos y siempre los tendrán, no importa si usted está en casa o fuera de ella. Pensamos que cada alumno debe ser respetuoso a sus padres porque esto es Bíblico, pero también creemos que cada alumno o cada persona deben escuchar primeramente la voz de Dios cuando El esta llamándole a su servicio. Casi todos los argumentos y problemas que va a tener serán alrededor del dinero. La verdad es que va a necesitar muy poco dinero mientras que estudia en este Instituto. Solamente tendrá que pagar sus libros y esto es la primera semana de clases, y solventar sus gastos personales como cuadernos, lápices, shampoo, jabón, ropa, etc.
Quedándose en el Instituto, los jóvenes tal como las señoritas, van a acostumbrarse a lavar su ropa, plancharla, y arreglar su cama. Y serán responsables por sus pertenencias. Uno de los cambios fuertes para de vivir una vida disciplinada. En su casa usted sale y entra cuando quiere, y anda donde quiere, prende el radio o la tv. Cuando quiere. Pero en el Instituto no es así, no se puede salir cuando quiere, ni tener radios o tv. Ni tampoco puede comer cuando quiera. Tenemos un horario fijo para todas las cosas que los alumnos hacen, y esto no es a criterio del alumno, sino del Instituto. La razón por la cual tenemos tales requisitos es obvia. Si uno no puede dominar su propio ser, ¿Cómo puede dirigir una iglesia? O ¿Cómo manejar una clase de jóvenes o niños con éxito?
La razón por la cual tantos alumnos salen de los Institutos antes de terminar el curso es muy sencillo. Aunque los alumnos(as) aspirantes dicen que “si” quieren entrar al Instituto, estudiar y ponerse bajo disciplina, en verdad no están listos. Estudiar el cualquier instituto Bíblico requiere mucho estudio, oración y control de si mismo, y en una palabra, esto es sacrificio. Los tres años de estudio son intensos y de alta calidad, pero todos los pastores graduados, los misioneros, evangelistas uy obreros cristianos tiene éxito en su ministerio han pasado por un tiempo de sacrificios y pruebas. Nuestras vidas como siervos del Altísimo la tenemos que vivir por fe. En los primeros años de nuestro ministerio, empezando con el Instituto es cuando tenemos que aprender de la fe.
Después de leer esta carta tal vez va a preguntarse a sí mismo, ¿vale la pena tanto sacrificio? La respuesta es “si”. He hablado con cientos de pastores haciéndoles la misma pregunta y todos tienen la misma respuesta, no cambiarían la vida como obreros (as) cristianos por nada. Cada vez que veo hombres y mujeres graduados de este Instituto sirviendo al Señor Jesucristo, siento gozo de haber trabajado con ellos. Mi deseo es que usted sea llamado de Dios y planee su vida al respecto. Cada uno debe reconocer que Cristo es el ancla de nuestra fe y “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil 4:13)